El efecto de la inmigración en la riqueza individual de los españoles

Creo que, ante las diferentes ideas que se están planteando en el escenario político actual en España, es necesario hacer un análisis economicista del efecto de la inmigración, el día después de que el Tribunal Supremo haya decidido rechazar la suspensión de la regularización masiva de inmigrantes que ha propuesto el Gobierno de España, sin actuación de las Cortes.

Me podrá gustar más o menos la decisión del Tribunal Supremo, pero no por ello voy a tachar esta decisión como lawfare. Estamos en un estado en el que el Estado de Derecho, rule of law, funciona y hay que aceptar las decisiones de máximo tribunal de España nos gusten o no, pues en eso consisten las reglas del juego.

Pero lo que hay que tener en cuenta es que esta regularización va a tener enormes consecuencias en la economía española y, por ello, me voy a poner hoy a explicar lo que eso supone, no tanto en incrementos en el gasto público, que necesariamente se van a producir, como en los efectos en la riqueza de los españoles.

La llegada de inmigrantes debe tener un efecto en el gasto de las administraciones públicas que debería verse compensado con el ingreso que va a generar ese inmigrante al entrar en el mundo del trabajo, pagando IRPF, IVA, Impuestos Especiales, Tasas y cotizaciones sociales que deberían compensar con creces, al menos a corto plazo, los gastos que generan al sistema, al aportar más ingresos al Estado y aportar más valor y riqueza a la economía, tanto desde el punto de vista nominal, con la inflación incluida, como real, después de descontarla.

La inmigración en estos momentos vista desde el punto de la riqueza total para el país, está sirviendo, en valor absoluto, para aumentar el PIB Nominal y el PIB Real y produce un espejismo: sumado al gasto público y a la deuda produce la sensación de que España crece más que los demás países de la Unión Europea. Cuando este análisis lo trasladas a la riqueza individual, todo salta por los aires y hacer caer el discurso de que vamos como un cohete y nos coloca ante una de las realidades más complicadas que hay en nuestra economía y en nuestra sociedad en estos momentos.

Eso es lo que quiero mostrarles, primero con los datos de 2025 comparados con 2024, y, en segundo lugar, con lo que ha pasado en el primer trimestre de este año. Estos datos habrá que seguirlos con mucho cuidado porque el efecto de 500.000 inmigrantes más de un solo golpe, pueden dejar muy tocada la riqueza individual de todos los españoles. Aquí me refiero a todos los que actualmente contribuyen a generar prosperidad y riqueza en nuestro país y que, con su esfuerzo, ayudan a pagar una parte sustancial de las pensiones y de los gastos que tiene nuestro estado.

Antes de analizar los datos, quiero indicar que todos ellos los he obtenido de Eurostat, y, por lo tanto, son datos oficiales proporcionados por el Instituto Nacional de Estadística.

El PIB Nominal en 2025 creció en 5,8 % y el per cápita lo hizo un poco menos creciendo un 5,3 %. Este indicador de crecimiento se deteriora cuando lo analizamos en Paridad de Poder Adquisitivo, que solo crece un 4,7 %.

Ya sabemos que la inflación produce muchas distorsiones y, cuando vamos al análisis de la riqueza en términos reales, esta sólo creció en 2,8 %. La sorpresa se produce cuando la miramos por habitante. Resulta que esta crece justo la mitad que la riqueza nacional, porque la población entre la que hay que repartir lo que hemos generado es muy superior a la del año anterior.

Si esto les ha llamado la atención, abróchense los cinturones porque vienen curvas. Cuando hacemos los mismos cálculos con el resultado del primer trimestre de 2026, comparado con el cuarto trimestre de 2025…

El PIB Nominal solo crece un 0,5 % y en valor absoluto son unos escasos 2.200 millones, que llevan sorprendentemente a que el PIB per cápita Nominal decrezca.

El PIB Real, que sorprendentemente crece más que el Nominal, lo hace un 0,6 %. Cuando lo transforman a por habitante sufre un desplome espectacular, pues se produce un decremento del 5,2 %.

Es decir, a pesar de que la riqueza real crece más que la nominal, cuando eso se pasa a dividir por los habitantes que había a cierre de 2025 y los que había a cierre de marzo, se produce un desplome del 5,2 % en la riqueza de los españoles y todavía estamos a muchos meses de que esa inmigración ilegal, que va a ser legalizada, esté contando en este efecto.

Ojo que estamos frente a un problema muy serio de empobrecimiento de los habitantes actuales de nuestro país como consecuencia de una decisión política que va a afectar muy seriamente a la riqueza media de los que actualmente hemos colaborado al desarrollo de nuestro país. Aquí no hablo de partidos, ni de colores o de signos hablo de todos los que estamos pagando nuestros impuestos.

Estamos ante un verdadero problema que puede venir agravado por el deterioro de la economía mundial, por efectos de una crisis del petróleo, de una inflación y de una posible estanflación.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio